Las preocupaciones políticas neutralizan a los informes laborales de EE.UU.; los mercados extienden la consolidación

Los mercados mundiales recuperaron el sentimiento positivo a finales de la semana pasada en lo que fue una jornada colmada de noticias y eventos económicos. Los sectores financiero, petrolero y gasífero de Europa y EE.UU. lideraron las ganancias bursátiles. En este contexto, el índice PMI del sector de servicios de la zona euro y las estadísticas laborales norteamericanas generaron apetito de activos riesgosos. En enero se emplearon 227 mil personas, el mayor avance en las contrataciones de los últimos cuatro meses. Los analistas esperaban la creación de 175 mil puestos. La tasa de desempleo creció una décima hasta 4.8 por ciento. Los índices europeos terminaron al alza, mientras que los mercados de EE.UU. renovaron sus máximos históricos. Por su parte, Donald Trump firmó un decreto para desregularizar el sector bancario.

Tras la publicación de las estadísticas estadounidenses, los operadores comenzaron a dudar sobre los planes de la Reserva Federal en relación a los tipos de interés. El débil aumento de los salarios podría impactar negativamente en la decisión de subir los tipos tres veces en 2017.

Hoy, los mercados europeos extienden sus ganancias ante nuevos datos alentadores de Alemania y la apreciación de las materias primas. El crecimiento en los precios del oro y el crudo apoyan a los valores del sector minero y energético. El volumen de órdenes industriales de Alemania creció en 5.2 por ciento en diciembre, frente a un pronóstico de sólo 0.5 por ciento.

La expansión de la economía alemana aceleró en el último trimestre del 2016. El aumento de las órdenes industriales en diciembre anticipa una continuación de dicha tendencia.

El Banco Federal de la Alemania estima que la creación de empleos no disminuirá en el futuro próximo. Sin embargo, los riesgos persisten en la escena económica mundial y podrían pesar sobre el sector manufacturero del país. Además, el crecimiento de la inflación amenaza con socavar el poder adquisitivo de los consumidores.

Los precios petroleros regresaron a sus máximos anuales en tanto el gobierno de EE.UU. pretende eliminar las restricciones impuestas a sus compañías energéticas. Por otro lado, los precios están afectados por las tensiones entre EE.UU. e Irán. El pasado viernes, los futuros del crudo Brent intentaron sobrepasar los $57 por barril. Sin embargo, el informe de Baker Hughes sobre el número de plataformas operando en EE.UU. limitó la dinámica alcista. De acuerdo con los datos, la semana anterior se sumaron 17 plataformas. Desde una perspectiva técnica, el mercado no presenta señales de crecimiento. Esperamos que el crudo busque apoyo en los niveles de soporte $56.45 - $56.80 por barril.

A pesar de la operativa limitada de la semana previa, el sentimiento positivo y el apetito por los activos de riesgo prevalecieron en la sesión del viernes. Los informes macroeconómicos y corporativos continúan siendo las principales fuentes de volatilidad para los mercados. El avance de los precios petroleros también contribuye al optimismo de los operadores. Esta semana, la atención estará puesta en las acciones de la nueva administración estadounidense. La retórica proteccionista de Trump representa una amenaza para las relaciones con China y podría derivar en un debilitamiento del dólar. Los inversores buscarán detalles sobre el Brexit en el discurso de Mario Draghi frente al Parlamento Europeo. En el mercado de divisas, el dólar creció frente a sus competidores gracias a los datos del viernes. Sin embargo, su ganancia podría verse limitada por factores políticos. Los mercados bursátiles intentarán retener una posición local positiva, nutriéndose de diversos informes de la esfera política y corporativa.

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